Come yogur, come sano Prevención de la diabetes

El yogur, se acumula ciencia de que es característico en una dieta saludable

Yogurt: accumulated evidences about a signature of a healthy diet

Cada vez hay más estudios que recogen que el consumo de yogur está asociado a unos hábitos alimentarios saludables. Panahi et al revisaron las pruebas presentadas y concluyeron que el consumo de yogur hoy en día puede considerarse un marcador característico de una dieta saludable.

El consumo de yogur, un indicador saludable

Aunque la creencia general de que un solo tipo de alimento no puede tener suficiente efecto para cambiar un perfil metabólico, Panahi et al señalan que estudios recientes han destacado los efectos benéficos específicos del consumo de yogur para distintos aspectos de la salud, entre los que están el peso corporal y el control glucémico. Un consumo frecuente de yogur está asociado no sólo a  una mayor ingesta de nutrientes sino también a una mejor calidad de la dieta: los consumidores habituales de yogur tienden a cumplir mejor las directrices dietéticas, y comen más fruta y verdura, cereales integrales y productos lácteos que aquellas personas que consumen menos o que no consumen.

Beneficios directos e indirectos del yogur para la salud

La contribución del yogur a una mejor salud metabólica podría explicarse, tal y como indican datos epidemiológicos y clínicos recientes, por los efectos que tiene sobre el control del peso corporal, la homeostasis energética y el control glucémico. Pero, aparte de los efectos directos que tiene el yogur en sí, hay otros indicadores de una vida saludable que están asociados con el consumo de esta categoría de alimento. Los consumidores de yogur son físicamente más activos, fuman menos, tienen un nivel educativo más alto y mejores conocimientos sobre la nutrición, comparados con los no consumidores. Por ello, los autores introducen el concepto de que el yogur es un marcador característico de una dieta sana, por su contenido nutricional, su impacto sobre la salud metabólica, lo que incluye el control del balance energético, el peso corporal y la glucemia, y por su relación con hábitos y factores de estilo de vida más saludables.

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Fuente: Panahi S et al., European Journal of Clinical Nutrition 2016.

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