Come yogur, come sano Eventos

Alimentos, patrones alimentarios y desarrollo de la obesidad infantil: síntesis y presentación

El Simposio YINI se celebró en Madrid el 25 de octubre de 2018 en el marco del IV Congreso Mundial de Salud Pública y Nutrición (Nutrimad 2018).  Este simposio científico reunió a renombrados científicos de la nutrición para debatir el papel del yogur en la alimentación saludable de los niños.

El Prof. Luis A. Moreno profesor de Salud Pública y coordinador del grupo de investigación GENUD (Crecimiento, Ejercicio, Nutrición y Desarrollo) de la Universidad de Zaragoza (España).  En su presentación inicial revisó los datos sobre los hábitos alimentarios y los patrones dietéticos en la infancia, destacando la asociación del consumo de yogur con la mejora de los resultados de salud.

Obesidad en la infancia

Las tasas de obesidad en la infancia siguen siendo motivo de preocupación, tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo. Se sabe que el sobrepeso y la obesidad durante la infancia aumentan el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles a una edad más temprana. Los datos actuales indican que las tasas más altas de obesidad infantil en Europa se dan en los países del sur de Europa; Chipre, Grecia, Italia y España cuentan con tasas de obesidad que oscilan entre el 14 y el 21 %, mientras que en los países del norte de Europa lo hacen entre el 5 y el 12 %.

Las causas de la obesidad son complejas y multifactoriales, y los factores ambientales y genéticos, así como el estilo de vida, desempeñan un papel fundamental.  Ningún nutriente se ha relacionado inequívocamente con el desarrollo de sobrepeso y obesidad en la infancia, y la investigación indica que los factores que contribuyen a la obesidad están interrelacionados; los alimentos, los patrones dietéticos y los hábitos alimentarios desempeñan todos ellos un papel clave. Algunos estudios observacionales recientes se han centrado en estas relaciones para establecer pautas claras de salud pública que reduzcan el riesgo de obesidad infantil.

Alimentos

Productos lácteos

En estudios observacionales sobre la importancia de los grupos de alimentos en relación con el riesgo de obesidad infantil se ha detectado una asociación positiva entre el consumo de productos lácteos y un riesgo menor de obesidad. Los niños que consumen productos lácteos tienden a tener valores más bajos de IMC, pliegues cutáneos y circunferencia de la cintura.  En la investigación de Zhu y cols. (2015) se utilizaron los datos de NHANES para analizar los productos lácteos con más detalle y se halló que el consumo de yogur se asociaba significativamente con un menor riesgo de obesidad, así como con una mejora de los marcadores metabólicos (diapositiva 15).

Metabolic profiles of US children aged 2–18 years by yogurt consumption status: NHANES 2003–2006

 

El yogur es un alimento rico en nutrientes y a menudo se consume con otros alimentos saludables, como la fruta, por lo que tiene un impacto positivo en la calidad de la alimentación infantil.

Azúcar añadido

Los azúcares libres o añadidos, especialmente en forma de bebidas edulcoradas, incluidas las bebidas carbonatadas y gaseosas y los zumos de frutas, se han identificado como un factor de riesgo potencial para la obesidad infantil y tienen un impacto negativo en la calidad de la dieta. Entre las posibles explicaciones se cita que las bebidas ricas en azúcar añadido reemplazan a bebidas más nutritivas, como la leche, aparte de representar un factor clave en el consumo energético total de la dieta infantil.

Patrones alimentarios

El estudio IDEFICS, un estudio observacional sobre el seguimiento de una dieta mediterránea por niños de ocho países europeos, reveló que esta dieta protectora reduce el riesgo de obesidad en la infancia (diapositivas 19, 20). En este estudio también se observó que el cumplimiento no se relacionaba necesariamente con la residencia en un país mediterráneo, ya que Suecia alcanzó la tasa de cumplimiento más alta, seguida de Italia y Alemania.

En un estudio de Pala V y cols. (2013) se examinaron los patrones alimentarios y el riesgo de padecer sobrepeso/obesidad en la infancia (diapositiva 18).  En este estudio se halló que una dieta rica en vegetales y cereales integrales (que también es una característica de la dieta mediterránea) protegía frente al riesgo de obesidad.

Hábitos alimentarios

Tanto en los estudios longitudinales como en los transversales se ha observado que omitir el desayuno supone un factor de riesgo para el desarrollo de obesidad en la infancia.  En el estudio AVENA (2011) se examinaron cuatro factores de riesgo de los hábitos de vida sobre la grasa corporal de adolescentes españoles y se averiguó que el aumento en el número de las comidas se asociaba negativamente con el riesgo de obesidad y sobrepeso (diapositiva 24).

En el estudio HELENA (Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence) se descubrió que cenar en familia protegía frente al riesgo de obesidad en la adolescencia, ya que se asociaba con un menor IMC y con una mejor calidad dietética (diapositivas 29, 30 y 31). Otros estudios también respaldan la importancia de las comidas familiares para aumentar el consumo de alimentos saludables, como frutas y verduras, al tiempo que se reduce el consumo de dulces y bebidas azucaradas.

Discusión

La prevención de la obesidad en la infancia requiere intervenciones sobre la dieta y el estilo de vida. En cuanto a la dieta, en las revisiones sistemáticas se ha comprobado que las recomendaciones de salud pública deben centrarse en los alimentos y los patrones dietéticos, ya que esto ayuda a reducir el riesgo de obesidad mediante la mejora de la calidad de la alimentación infantil y la promoción de conductas alimentarias saludables.

El consumo de yogur se asocia con hábitos alimentarios más saludables y mejores indicadores de salud (IMC y marcadores metabólicos), posiblemente debido a su matriz alimentaria y al hecho de que los consumidores de yogur tiendan a seguir una dieta más nutritiva. Estas asociaciones positivas subrayan que el consumo regular de yogur, junto con las comidas regulares en familia, podría contribuir a la mejora de la calidad de la alimentación infantil y a reducir el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas.

Síntesis escrita por Charlotte Debeugny (@debeugny)

Referencias/enlaces adicionales:

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